Cómo preparar tu nevera de playa

Qué bueno es tener un lugar donde, incluso en pleno mes de agosto, los alimentos se conservan en perfectas condiciones; donde siempre encuentras agua fresquita, incluso (si tienes la suerte de tener un americano) un práctico dispensador de hielo para tus bebidas.

Por desgracia, en la playa no hay enchufes, ni tomas de agua, ni condiciones adecuadas para la instalación de cualquier aparato de frío… salvo… la nevera portátil.

Prescindir de la comodidad del frigorífico es el precio que hay que pagar para disfrutar de un día de playa en familia; pero que no haya frigorífico no significa que no haya alimentos frescos y bien conservados. A continuación te damos algunos consejos y técnicas de conservación, para que tu menú playero esté a altura de los chiringuitos más distinguidos.

Preparar nevera de playa

Invierte en recipientes herméticos

A no ser que quieras un menú temático, para llevar gazpacho o salmorejo (grandes clásicos del verano) no sirve cualquier recipiente. Y lo mismo ocurre con el resto de alimentos. No se trata solo de evitar que se derramen, sino que se mezclen olores y sabores en un espacio tan pequeño como es la nevera. Si vas a comprar recipientes, además de herméticos intenta que sean, en la medida de lo posible, cuadrados o rectangulares: pura geometría espacial y una gran ventaja cuando te toque jugar al tetris para que todo entre.

No necesitas montar una jaima

Si eres uno de esos profesionales de carpa, mesa y sillas, enhorabuena. Pero siendo principiante también puedes disfrutar de una buena comida playera. Solo necesitas una sombrilla o una palmera o cualquier elemento que dé cobijo a la comida y a los comensales. También es ideal es tener una esterilla de playa, para evitar el contacto directo de la nevera con la arena caliente. Al igual que ocurre con los frigoríficos, la nevera portátil será más eficiente si se mantiene protegida del calor directo.

Minimiza el menaje

Hacer la croqueta en la arena es divertido. Tener arena en las croquetas no tanto. Para evitar ese inesperado toque crocante en tu comida, intenta preparar platos sencillos, compactos y que no requieran cubiertos para su consumo. Por ejemplo: empanadillas, croquetas, cazón en adobo, sándwiches o incluso fingers de pollo, herederos del mítico filete empanado que se pueden comer sin cuchillo y tenedor.

Comer en la playa

Qué llevar y cómo llevarlo

De la elección y preparación de los alimentos dependerá el éxito (y la comodidad) de nuestro picnic playero:

  • Las sopas frías tipo gazpacho o salmorejo, así como las frutas y verduras frescas, deben ir pegadas a las placas de hielo (el equivalente al cajón Extrafresh de los frigoríficos Balay, salvando las distancias) para que se conserven bien fresquitas.
  • Para consumir fruta en la playa con dignidad, puedes llevarla previamente troceada o elegir piezas pequeñas como ciruelas, etc. Deja la fruta más madura en tu frigorífico, ya que el calor de la playa acelera su maduración y puede que a la hora de la merienda ya no sea muy apetecible. Recuerda lavarla siempre en casa, antes de meterla en la nevera.
  • En el capítulo de frutas merece especial atención la sandía, uno de los clásicos del verano; para evitar una situación incómoda debes llevarla precortada o incluso transformada en un refrescante gazpacho como el que proponíamos en este post.
  • Al igual que haces en tu frigorífico, no debes introducir comida caliente en la nevera. Si llevas platos cocinados, prepáralos unas horas antes o incluso la noche anterior.
  • Las ensaladas son una excelente opción para comer sano y ligero; pueden ser de hoja verde, arroz, pasta, legumbres, etc. Pero recuerda llevar el aliño en un recipiente aparte y prepararlas justo antes de comer, especialmente en el caso de las lechugas; de otro modo, la sal absorberá la humedad de las hojas y hará que se estropeen.
  • La tortilla de patatas es un básico de playa, tanto como las chanclas hawaianas o el pareo. Pero mientras que este último puedes llevarlo de mil formas diferentes, cuando se trata de la tortilla hay que llevarla siempre bien cuajada, así evitarás una intoxicación indeseada.
  • Bebidas. Indispensable hidratarse. La temperatura del agua no influye en su poder de hidratación, pero sí en su efecto refrescante; de modo que mejor llevarla bien arropada por placas refrigerantes. Hay quien llena la nevera de cubitos de hielo con el fin de mantener la bebida fría; en ese caso, es mejor que tengas una nevera exclusiva para bebidas si no quieres que los tuppers acaben flotando.

Menú de playa

Qué hacer con las sobras

Los productos elaborados, especialmente los que llevan huevo, deben mantenerse a temperatura de refrigeración. Por eso, cuando vuelvas a casa, la ensaladilla y la tortilla deben ir directas al frigorífico. Este tipo de elaboraciones deberían consumirse durante las 24 horas siguientes a su preparación.

Revisa el estado de los alimentos antes de almacenarlos de nuevo en tu frigorífico, ya que es posible que el calor los haya dañado. En el caso de los lácteos, debes prestar atención para no romper la cadena del frío (que es lo más probable si el interior de la nevera no se ha mantenido fresco).

Como sabemos mucho del tema, somos conscientes de que la eficiencia, capacidad y conservación de un buen frigorífico no se pueden igualar; pero seguro que con estos consejos podrás sobrevivir a un más que merecido día de playa.

Por un verano más cómodo

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